Ideas para cambiar el mundo

Todos tenemos ideas para cambiar el mundo. Aunque sea de vez en cuando.

Seguramente hay días en los que desde que te despiertas empiezas a maquinar alguna de esas grandes ideas para cambiar el mundo.

Por lo menos yo puedo decirte que casi todos los días me pasan por la cabeza una o varias ideas para aportar y construir un mundo mejor.

Debes saber que me encantan los grandes proyectos disruptivos e innovadores con potencial de transformar la vida de los miles de millones de personas, pero hoy les voy a hablar de ideas para cambiar el mundo desde una perspectiva práctica.

¿Qué puedes hacer tú para cambiar el mundo?

Vamos a explorar algunos algunas ideas para cambiar el mundo de manera positiva que cada uno de nosotros podemos hacer en nuestras vidas cotidianas.

Hay una infinidad de razones y motivos para querer cambiar el mundo.

  • Ese ansiado reconocimiento y sentirte importante cuándo alguien se de cuenta de tus aportaciones.
  • Construir un entorno en el que puedas ser más feliz y de paso ayudar a otras personas a vivir mejor.
  • Tener esperanza de que el mundo no se acabará mañana, o en tu lapso de vida, o el de tus hijos, o el de tus nietos.
  • Saber que estás contribuyendo y de alguna manera regresando al mundo.

Me parece que todas son excelentes razones y las estarémos explorando más a fondo.

Por lo pronto y de una vez vamos a ponernos manos a la obra.

11 ideas para cambiar el mundo de manera positiva.

  1. Evita los prejuicios y las etiquetas.
  2. Sé amable con quienes te rodean.
  3. Aprende a disfrutar el placer de dar sin esperar nada a cambio y recibir sin sentir un compromiso.
  4. Ríete y sonríe más.
  5. Agradece lo que tienes y comparte.
  6. Consume de manera responsable.
  7. Usa tu influencia y liderazgo para el bien.
  8. Aprende un oficio y a sembrar y cultivar algo.
  9. Piensa siempre antes de actuar.
  10. Involúcrate y contribuye en una comunidad o en varias.
  11. No te conformes con el estatus quo.

Evita los prejuicios y las etiquetas

Este cambio se relaciona con uno de los elementos más indispensables para una convivencia humana sana.

Por eso lo pongo hasta arriba de las ideas para cambiar el mundo que exploramos aquí.

Este artículo tiene el objetivo de ser propositivo y alegre, pero no puedo dejar de comentar algo que me entristece.

Casi todos los días veo indicios o escucho discusiones o hasta siento rechazo por alguna etiqueta.

Me parece que los prejuicios están muy relacionados con dos “antivalores” realmente dañinos. La envidia y la soberbia. Que combinados con la ignorancia forman una combinación explosiva.

Todos y todas somos diferentes, e iguales; distintos y cuasi idénticos.

De verdad, hay que parar con esto de los fifis y los chairos.

Si. Desafortunadamente existen clases sociales y hay que combatir la desigualdad de manera enérgica.

Hoy más que nunca.

Pero para promover una cultura de equidad, hay que reconocernos.

Si no conoces a alguien, no tienes ningún derecho de opinar sobre su ser.

Si crees conocer a una persona y tienes una opinión negativa, también lo mejor es que te guardes tus opiniones.

Es posible que “la conoces” pero realmente no sabes por qué está pasando, por qué se comporta así o por que hace lo que hace.

Si no te conviene, alejate, crece y muy posiblemente llegarás a la conclusión de que no la conoces .

No te metas en difamar a alguien por venganza, por desprecio o por ninguna razón.

Piénsalo, si quizás ni te conoces completamente a ti mismo ¿cómo crees conocer a profundidad a alguien más?

Bueno. Pues más aún con grupos de personas. En ellos hay más de una que notoriamente distinta a tí, o hasta todas, pero no tienes ningún derecho de juzgarlas.

A la única persona que tienes derecho de juzgar es a tí mismo, e inclusive ahí, se requiere mucho amor y compasión para hacerlo de manera justa.

Sé amable con quienes te rodean

Esta puede ser una de las ideas para cambiar el mundo que suenen más simples o hasta ridículas.

¿Cómo es que ser amable podría tener un impacto en el mundo?

Pues verás.

Al menos en experiencia personal puedo decirte que más de una vez que estaba teniendo un mal día, esto cambió gracias a que una persona tuvo un buen gesto conmigo.

También ha pasado lo contrario. El día iba más o menos bien y por la agresión de alguien más todo se fue para abajo.

Ser amable no significa que debas tratar de ser monedita de oro. Es decir, caerle bien a todo el mundo.

Se trata de tener cortesía, y esto va más allá de tratar a los demás como nos gustaría que nos traten.

Para mi, ser amable se relaciona con considerar a las personas y el entorno.

De tomar en cuenta las necesidades de los demás. Es decir, ser una persona considerada con la gente que me rodea.

Desde dar los buenos días y tal vez soltar un pequeño chascarrillo a un personaje que desborda aburrimiento en su trabajo de vigilancia, hasta ayudar a una persona con alguna discapacidad a cruzar la calle.

No tengas pena. Lo más probable es que te lo agradezcan y te sientas mejor después.

Aprende a disfrutar el placer de dar sin esperar nada a cambio y recibir sin sentir un compromiso

Más de una vez mi madre me ha dicho que para saber recibir hay que saber dar y para saber dar hay que saber recibir.

Realmente estoy convencido que el placer de dar es inmenso.

A veces casi grandilocuente. De hecho, creo que habría que tener cuidado de no sentirse superiores cuando tenemos la oportunidad de dar algo.

La idea de esto es que practiques el dar algo a alguien tá en que disfrutes el sentimiento sin alimentar tu ego en demasía, pero manteniendo el regocijo de hacer a alguien feliz.

No necesariamente tiene que ser algo material o un regalo. Puede ser un vaso de agua, una sonrisa, la última o penúltima galleta.

Tú eliges, pero hay que practicar este placer sin esperar nada a cambio.

Simplemente dar.

“Dar alegría y felicidad, darse uno mismo eso es amar.”

Recibir también puede ser todo un reto.

Mi hermano me trajo este lindísimo recuerdo de su viaje. ¿Qué le voy a dar ahora yo a el?

Ahí ya caemos en un juego sin sentido. Estamos restando al detalle inmediatamente, tal vez hasta reaccionemos con pena de recibirlo.

Puede que no sea nuestro hermano, o alguien de confianza quien nos esté dando algo.

O tal vez no te convence del todo el regalo, pero siempre puedes regalarle a la otra persona el placer de darlo.

Ríete, sonríe más y transmite alegría

Dicen múltiples expertos que la risa es un remedio infalible para muchos males.

No siempre y en todo lugar hay que reír y sonreír.

Lo importante es practicar la risa y la sonrisa como un hábito.

Diversos estudios han comprobado que al simular sonreír, los músculos de la cara emulan sentimientos que últimamente nos hacen más felices.

Un poco como esas frases que dicen que “Lo fingió tanto que se la creyó”.

En este caso no le vería nada de malo.

Hay momentos, que por enojo, por tristeza o por alguna otra razón, más bien dan ganas de llorar.

También es importante permitirnoslo.

Así, cuando sea momento de sonreir, podremos disfrutarlo plenamente.

Uno de los problemas relacionados con la tristeza o el duelo es cuando sentimos que no debemos reír, sonreír, o compartir alegría por algún tipo de compromiso social.

El deber o el no deber son dos situaciones de lo más peligrosas.

Me parece que nuestro mayor “deber” es perseguir el querer.

El querer y el amar. Desear, compartir, amar y crecer.

Mi consejo es, sonríe, ríete de la vida, y si te apetece de la muerte también, regocíjate en el recuerdo de lo que fue la vida.

La tuya, de antes y la de quienes ya no están. Piensa en las cosas lindas y quédate con ellas, lo demás ni para qué.

Aunque eso sí. Con respeto. Si a alguien no le apetece reír, déjalos, pero si a alguién no le apetece llorar, también.

No se si es por que soy mexicano, o nieto de mis aguelos (Si, aGuelos). Pero la vida y la muerte me parecen cosas maravillosas. Alegres y tristes a la vez. Felices y aburridas. Luminosas y sombrías.

Más que dos caras de la misma moneda, la moneda misma que gira infinitamente sin caer nunca en ninguno de sus lados, pues pareciera que ninguna tendría sentido sin la otra.

Agradece lo que tienes y comparte.

Estar agradecidos con lo que nos toca nos ayuda a sentirnos plenos, a limitar envidias y prejuicios.

La vida es como un telar que se va tejiendo entre las decisiones que tomamos y nuestras circunstancias.

La gratitud es uno de mis sentimientos favoritos y una de las ideas para cambiar el mundo que estoy convencido todos y todas deberíamos ejercitar.

¿Qué te mereces? ¿Más? ¿Menos? ¿Por qué?

En realidad no tiene importancia. Lo que importa es que haces con eso que te tocó y con la posición en la que estás actualmente.

Si lo analizas seguramente encontrarás que tienes muchas bendiciones y oportunidades para mejorar.

No se trata de ser conformista, ya llegaremos a eso, sino de

Será más fácil cumplir nuestras metas y objetivos cuando somos conscientes de que lo que tenemos es resultado de una serie de factores que nos hacen lo que somos.

No des nada por sentado y Comparte un poco de esas bendiciones y oportunidades.

Así, fortalecerás tu comunidad y seguirás descubriendo más cosas por las cuáles sentirte agradecido.

Consume de manera responsable.

Esta idea suena de lo más simple, pero realmente implica cambiar hábitos y patrones que quizás tengas desde hace muchos años.

Usa la regla de las 3 erres.

Reutiliza, reduce y recicla. En ese orden.

Usa lo que tienes lo más posible y de maneras creativas.

No compres cosas que no necesites.

Si ya no lo necesitas usalo para algo más o dáselo a alguien que pueda hacer algo con eso, incluyendo meterlo nuevamente en un proceso industrial para convertirlo en otra cosa.

En este mismo punto y para prevenir malas decisiones y comportamientos también puedes usar los siguientes tips:

  • Cuándo vayas de compras, siempre lleva bolsas reutilizables, mantenlas en la entrada de tu casa o si vas en coche en la cajuela.
  • Siempre ten a la mano un termo para agua, un recipiente para comer y un juego de cubiertos.

Aprende un oficio y a sembrar y cultivar algo.

Los oficios generalmente se relacionan con trabajos manuales, aunque también podríamos identificar varios oficios en las industrias de creativas y de servicios.

¿Qué te gusta?

¿La herrería, la carpintería, la limpieza?

Ahora bien El trabajo manual, además de ser muy útil, puede ser de lo más gratificante.

Por otro lado, aprender a relacionarnos con las plantas y a producir algo comestible es realmente gratificante.

Puedes plantar desde algunas hierbas para la cocina como cilantro o perejil, hasta hortalizas complejas y altamente productivas en espacios pequeños.

Además, estas habilidades en el improbable (aunque tal vez no tanto) caso de un apocalipsis zombie seguramente te serán útiles para sobrevivir.

Piensa siempre antes de actuar, y actúa mucho.

Todos hemos escuchado la frase “piensa dos veces antes de actuar”.

En realidad quizás te tome tres, o cuatro, o veinte.

Lo único malo con esto es que podría llevarnos a la inacción.

También es importantísimo actuar rápidamente para conseguir lo que queremos.

Si no las oportunidades te pueden pasar por enfrente y por pensarlo cuando te das cuenta ya se fueron.

Hay que aprender a tomar decisiones rápidamente.

Básate en la experiencia, sobre todo en lo que te ha funcionado antes.

Lo importante es que actúes de manera consciente. Idealmente de manera congruente con tus objetivos de vida.

Involúcrate y contribuye en una comunidad o en varias

Los seres humanos somos más fuertes en grupo.

Contribuir a en una comunidad realmente es una de las mejores ideas para cambiar el mundo.

Una de las mejores maneras de contribuir es hacer trabajo voluntario.

El trabajo de voluntariado ayuda en muchos sentidos de la vida, entre los que están:

  • Aportar a la sociedad de manera significativa.
  • Vincularte con grupos que comparten tus mismos valores.
  • Ver que tus compromisos que van más allá de tus intereses, pero también pueden vincularse.
  • Cambiar y a crecer en el proceso de conocer y aportar a las necesidades de otras personas.

No te conformes con el status quo

Esto no significa que no puedas disfrutar de la vida por estar siempre inconforme.

Se trata de que siempre busques mejorar personalmente y mejorar tu entorno.

Muchas veces resulta fácil o tentador echarle la culpa de nuestros problemas a alguien más.

Si empiezas a pensar algo como:

– Esta situación desagradable la creo fulana o fulano, o todo un grupo de personas –

– Yo no sabía. Me

En general siempre habrá alguna decisión

¿Qué podría mejorar?

¿Cómo puedes aportar para mejorarlo?

¿Cómo puedes mejorar tú para no ponerte en una situación similar en el futuro?

¿Cuál es la mejor manera para comunicar eso que se puede mejorar?

Ahora si.

Actúa. Hay muchas formas para mostrar inconformidad de manera propositiva, y más aún en esta era en la que todos estamos hiperconectados.

Pero eso sí, como ya habíamos abordado, para ser más efectivo piensa antes de actuar.

Encuentra los mecanismos que mejor funcionen para esa situación.

Si no te gusta algo tan complejo como una situación en tu vida, cámbialo.

Puede que parecerte complejo, pero realmente es más fácil de lo que parece.

Una manera para mantenerte en línea es escribir tus objetivos.

¿Los encuentras demasiado amplios y complejos?

Desagregalos en metas más cortas.

¿Qué puedes hacer hoy? ¿Qué puedes hacer mañana? ¿Qué puedes hacer cada semana para orientarte hacia allá?

Si lo que quieres cambiar es tan sencillo como un producto o un servicio con el que no estabas conforme.

Desde mandar una elaborada queja, un tweet hasta tratar de aprender lo máximo y comprender que lo único que puede cambiar eres tú.

Ahora bien, no se trata de ponerse agresivos o a exigir algo de manera irracional.

Quieres leer más sobre cómo mejorar y cambiar el mundo. Aquí te comparto más reflexiones.

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